• Nuestros valores se asientan e inspiran fundamentalmente en nuestra experiencia como practicantes de la meditación y del desarrollo de la presencia despierta en nuestras vidas.
  • El cultivo de éstas cualidades nos permite afirmar que, más allá de cualquier concepción de la vida humana o visión espiritual, la presencia despierta aporta un sentimiento de equilibrio, templanza y paz interior que permite acompañar el sufrimiento de un modo abierto y sincero.
  •  Tenemos el convencimiento de que esta presencia despierta se expresa a través de dos aspectos básicos:
    –  la compasión que surge de considerar nuestra interdependencia, que nos permite acercarnos al sufrimiento sin miedo a sentirnos superados.
    –  la consciencia abierta y amorosa que nos ayuda a ser conscientes de nuestras experiencias internas y receptivos a las necesidades reales de la otra persona.
  • Pensamos que los cambios vitales son situaciones de la vida que nos pueden conectar con la dimensión más íntima de nuestro ser y nutrir si los integramos como parte de nuestra vida.
  • Albergamos la convicción de que la experiencia humana es universal y compartida y que la esencia de la naturaleza humana es compasiva y sabia.
  • Consideramos que acompañar el sufrimiento requiere practicar la escucha activa, la empatía, la benevolencia, que puede ser una práctica espiritual y una oportunidad de crecimiento personal.
  • Sabemos que aportando una actitud acogedora, abierta y sin juicios, podemos contribuir a la creación de un espacio de serenidad, amoroso y de confianza.